viernes, 6 de junio de 2008

Barbarie racista en El Ejido (2000)

La barbarie racista se apoderó de El Ejido (Almería) en el 2000 durante 24 horas. El asesinato de Encarnación López, de 26 años, el tercero cometido supuestamente por inmigrantes en dos semanas, desató el odio y una ola de violencia sin precedentes que se cobraron 22 heridos. No hubo, sin embargo, detención alguna. Las concentraciones pacíficas del sábado derivaron por la noche en brutalidad xenófoba: decenas de vecinos arrasaron locales con sello extranjero, como una mezquita, locutorios telefónicos, carnicerías y restaurantes e incendiaron varios coches. El vandalismo duró hasta las cinco de la madrugada, y se recrudeció a lo largo de todo el domingo. Extranjeros, policías, políticos y periodistas recibieron amenazas y ataques. El ministro del Interior advirtió de que el peso de la ley caería sobre el presunto asesino -un joven bajo tratamiento psiquiátrico- y sobre quienes se toman la justicia por la mano.

La violencia xenófoba desatada en El Ejido la noche del sábado prosiguió durante todo el domingo, a tal punto que el Ministerio del Interior se vio en la necesidad de enviar a 500 agentes de refuerzo procedentes de la Comunidad Valenciana y Murcia, que se unían a los 150 policías ya desplazados desde Málaga, Granada, Sevilla y Madrid y a una unidad de intervenciones de la Guardia Civil.

Sólo el funeral por Encarnación López abrió por la tarde un pequeño paréntesis entre las continuas persecuciones de inmigrantes, apedreamientos, cortes de carreteras, incendios de vehículos y destrozos de negocios y locutorios. Los enfrentamientos más intensos ocurrieron en Las Norias, donde por la mañana se registró también la mayor carga de la policía, que lanzó gases lacrimógenos y pelotas de goma contra unos 300 vecinos armados con bates de béisbol, palos y barras de hierro. Allí mismo se reproducían los ataques: Primero, un centenar de jóvenes con palos incendiaba cinco vehículos al tiempo que profería amenazas y gritos contra los habitantes de la barriada, en su mayoría extranjeros. Luego, incendiaban la puerta y la fachada de una casa en cuyo interior había siete personas, entre ellas dos adolescentes. Las víctimas lograron huir saltando desde el primer piso de la vivienda a una furgoneta que la Guardia Civil les había preparado.

El asesinato de Encarnación López y la posterior detención del presunto criminal habían dado paso la víspera a una noche de pánico en la que los inmigrantes fueron objeto de violentas escenas de acoso por parte de numerosos vecinos. La tensión era tal que para dejar clara su desconexión con el crimen, un centenar de marroquíes afincados en Las Norias salió por la mañana a manifestarse contra el apuñalamiento. Llevaban los brazos en alto para indicar que la concentración tenía origen pacífico y se hacía en repulsa por los sucesos de los últimos 15 días. No les dejaron.

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